miércoles, 13 de junio de 2012

Qué sentido tiene la vida ahora

Puede que la mayoría de las personas que respiran ahora mismo se limiten a seguir con su vida: a estudiar, a trabajar, a seguir con su proyecyo, ver a los amigos... Haciendo las cosas normales que nos han enseñado a hacer desde niños.
Tenemos que ser buenos, educados, limpios. Tenemos que ir al cole, luego al instituto, formarnos en algo y buscar trabajo. Tenemos que hacer amigos, buscar pareja, llevarnos bien con los compañeros, ser sociables. Y entonces aparece la más terrible pregunta: ¿para qué? ¿Para qué tenemos que hacer todo esto? Hay que hacerlo para vivir, nos diremos. Sí, pero para qué vivimos. Qué nos quedará cuando acabemos con todo esto.
Antes estaba claro. Nuestra vida es para servir a un Dios o a una patria, y morir y recibir la recompensa a nuestra esforzada vida. Un paraíso donde vivir eternamente jóvenes y alegres. Aquello parecía un buen motivo para vivir ''como se debe'', aunque me parece que poca gente se planteó seriamente lo que sería estar toda la eternidad tirado en un jardín por bonito que sea.
Pero ahora que ningún ideal parece guiarnos, tampoco parece que tenga mucho sentido seguir aquí. Para mejorar el mundo? Si ya está condenado. Para hacer algo bueno por los demás, para ser recordado? Cuando mueras te dará igual todo eso. O no. Quién sabe. Como decía Hamlet, sólo seguimos viviendo y soportando las puñaladas del destino porque no sabemos que hay después y nuestro miedo es más fuerte que el dolor. Si alguien nos dijera que hay, muchos se rendirían.
Quizá el problema es que ahora sabemos demasiado. Los antiguos (y los niños) podían mirar a las estrellas e imaginar cosas, mirar más allá de ellos y ver el mundo como algo increíble y desconocido. Ahora sabemos de dónde viene todo. Hasta nuestro propio aliento es una serie de moléculas que entran y salen para que podamos obtener energía de los alimentos. Ya no es un soplo divino. Y las estrellas no son dioses, ni sueños, ni nada mágico, sólo grandes bolas de fuego. Qué triste...
La ciencia está bien para curarnos y hacer nuestra vida más cómoda. Para resolver nuestros problemas y curiosidades. Pero en parte, ha matado nuestra ''alma''. Tampoco se lo podemos reprochar y fingir que estaríamos mejor en la Edad Media. Pero no debemos renunciar a los sueños y la imaginación.
Mientras que la gente suele ir haciéndo su vida sin preguntarse muchas cosas, yo, que precisamente soy de ciencias, recomendaría dejarlas un poco de lado, sentirnos como niños y soñar. Imaginar cosas fantásticas e imposibles. Tener ideas e ideales. Emocionarse con una poesía y creer en los mitos. Buscar pequeñas cosas por las que de verdad merezca la pena vivir. Causar una sonrisa, criar un árbol, hacer algo propio, una pequeña locura... Cualquier cosa que nos haga felices por un momento. Aunque sea de ese tipo de cosas que nos dijeron que estaban mal (bueno, dentro de unos límites, tampoco vamos a ir a matar a ese que nos trataba fatal... pero decirle unas palabrillas no estaría mal). Con eso, podremos ir buscándo nuestro propio sentido a esta vida tan rara. Puede que sigamos sin saber bien para qué sirve, pero en el fondo nos gusta vivir y habrá que hacerlo un poco bien, no limitarnos a pasar por aquí amargados. Además, quién sabe lo que habrá después de esto. Mejor no preocuparse, ya llegará.

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